«En 24 días, se pasó de 10.177 contagios en menores de 20 años, a 22.086 contagios». Esta fue una de las alertas que se hizo presente en la Comisión Especial encargada de tramitar proyectos de ley relacionados con los niños, niñas y adolescentes y que, en su última sesión, se abocó a analizar la situación de los lactantes fallecidos producto del COVID-19 y la estrategia adoptada para su protección por parte de la autoridad sanitaria.
Representantes de la salud y de gestión de emergencias hicieron presente la necesidad de abordar la pandemia en menores, de una manera integral, con un cambio en el foco a uno más social, que incluya datos claros de la trazabilidad de los contagios de menores, de dónde son, su entorno, apoyo psicológico, además de abordar los decesos, incluyendo las pérdidas de madres o padres de menores.
Desde el equipo de la senadora Ximena Rincón, presidenta de la Comisión, se precisó que el 29° informe epidemiológico COVID-19, de 28 de junio de 2020, dejó en evidencia el aumento al doble de contagios de niños y niñas de entre 0 y 4 años. Al 4 de junio eran 2.456 y al 28 de junio alcanzó los 4.869 de contagios para el mismo segmento.
DECESOS
La presidenta de la Sociedad Chilena de Pediatría, doctora Rossana Faúndez, puso en relevancia que las cifras, comparativamente con otros países cercanos, son alarmantes. “Un informe de hace dos días, señala que habrían 34 menores fallecidos, 13 de ellos confirmados. De esos 13, en nuestro registro solo tenemos 7, lo que nos hace pensar que el resto han sido en domicilios”.
«De los 34 en total, más de la mitad son menores de 2 años”, agregó y manifestó la importancia de «conocer la realidad de todos los casos, tanto sospechosos como confirmados, pero con los datos a la vista», la doctora reconoció que las muertes de menores están centradas en comunas con alto riesgo social.
“Se requiere plantear auditoría o un estudio para ver la trazabilidad, porque es la única forma para saber si hubo alguna falla en el proceso, si las muertes se podrían haber evitado o no. De lo contrario no podemos saber. Nos gustaría que nos ayudaran a caracterizar para hacer prevención en lo que queda de la pandemia (…). Pero nos da la sensación que estos fallecidos no han sido porque no han tenido la oportunidad de tener atención hospitalaria, porque se han protegido los cupos, por eso nos interesa saber cuáles fueron las circunstancias”, recalcó.
La pediatra enfatizó en el impacto familiar de la pandemia, pero sobre todo en las vulnerables, la falta de salud mental para niños, niñas y adolescentes, trastorno del desarrollo, alimentación empobrecida y la escolaridad detenida y deteriorada por la pandemia y advirtió que se debe crear un plan para el regreso del confinamiento, considerando, además, que hay una baja considerable de otras enfermedades porque no hay contacto.